PERSPICACIA

 

   Hay tres palabras que tienen un gran significado para el verdadero cristiano: Redimir, Redención y Redentor. Redimir: pagar el precio requerido por la fianza de un criminal convicto. Redención: el proceso de redimir. Redentor: La persona que hace el pago. Estas tres palabras describen el cristianismo: Tu y yo (los criminales convictos), la sangre derramada en la cruz (el proceso de redención), y Jesús (el que hace el pago). Para el verdadero discípulo, este pasaje expresa su sentir: “Mis labios se alegrarán cuando cante para ti; y mi alma, la cual redimiste.” (Salmo 71:23) porque ha entendido que “...todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.” (Rom 3:23-24)

   El Nuevo Pacto centraliza la redención en Cristo Jesús. Las escrituras dicen que Él compró la Iglesia (los santos) con Su propia sangre (Hechos 20:28), dio Su carne por la vida del mundo (Juan 6:51), como el Buen Pastor da Su vida por Sus ovejas (Juan 10:11) y demostró Su gran amor dando la vida por Sus amigos (Juan 15:13). El propósito de Jesús estar en el mundo fue para sacrificarse deliberadamente por el pecado humano. Él hizo algo que tu y yo no podemos hacer por nuestra cuenta: Te trajo esperanzas al proveer la redención del pecado y convivencia con el Padre Eterno. Fue un sacrificio costoso: la muerte vergonzosa y agonizante en una cruz romana. La redención del Nuevo Pacto habla sobre este sacrificio de sustitución que demuestra el amor y la justicia divina. Esto da a luz una relación entre Padre e hijo con Dios (Juan 1:12), una nueva vida (2 Cor. 5:17; Rom 6:4), piedad continua a través de la sangre de Jesús (1 Juan 1:7-9;2:1), un llamado a la humildad (San. 3:13), ¡y un futuro en el cielo (Juan 14:1-2)! ¡Amen!

La Vida en Cristo

La Vida Redimida

 

Texto:                 1 Pedro 1:18-19

"...pues ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”

 

Tema:

El considerar nuestra redención debe generar una influencia poderosa y constante hacia la santidad y el temor a Dios. Las cosas materiales no nos pueden redimir. Son corrompibles, y por lo tanto no sirven para redimir algo incorruptible. La sangre de Jesús fue el precio pagado por nuestra redención. El hecho de que Cristo derramo Su sangre preciosa no fue solo para redimirnos de la miseria eterna, sino también para rescatarnos de la forma desvanecedora del mundo. ¿Has sido redimido por la sangre del Cordero de Dios? ¿Estas viviendo la vida santificada?

 

Aplicación:

Sugerencias Prácticas:

1. ¡Ora diariamente! Una Buena relación se

    basa en la comunicación. Mantén la comu-

    nicación abierta entre tu y Dios. ¡Háblale

    diariamente!

2. ¡Lee la Biblia!

    La comunicación tiene que ser en ambas

    direcciones. Dios quiere hablarte a ti: ¡Lee

    Su Palabra y aplícatela a tu vida a diario!

3. ¡Se agradecido por tu salvación! La

    Biblia nos enseña a dar gracias (Col 4:2).

    ¡Dale gracias a Dios todos los días!

4. ¡Dile a otros! ¿Qué bien haces si te

    guardas todo este amor para ti? Por lo

    tanto, háblales a otros de esta redención

    maravillosa para que conozcan a Jesús!

 

 ¡Que Dios te bendiga grandemente!

SERMÓN

La Vida Redimida

 

I. Los Redimidos

 

 A. Mefi-boset—2 Samuel

 

      1. Hijo de Jonatán

 

          a. Tenia herencia real pero quedó cojo

              de una caída (4:4)

          b. Vivió en exilio, pero fue recordado

              por un pacto (1 Sam. 20:14-17;

                                    2 Sam. 9:3,4)

          c. Exaltado por los meritos de otro

             (9:5-7)

          d. Se le dio una herencia gloriosa (9:9)

          e. Lo que le importaba era ver al Rey

             (19:30)

 

 B. El Pecador Salvo—Efe. 2

 

   1. Lisiados por el pecado

 

     a. Estamos muertos en pecados (vs 1)

     b. Vivimos enajenados de Dios (vs 12)

     c. Por Jesús (Hijo de David):

        -- Somos exaltados (vs 6)

        -- Se nos ha dado una herencia gloriosa,

             ¡la salvación! (8)

        --Lo que nos importa ahora es ver al Rey

 

II. Conclusión--Juan 3:18

 

1. Los que creen no están condenados

 

2. Los que no creen están condenados

 

3. Solución: ¡Encuéntrate en Jesús!

 

CHARLA

 

Introducción:

¿Cómo te sentirías si alguien a quien tu le temes o le respetas de gran manera te da una gran herencia?

 

¡Encárgate!     1 Sam. 20:14-17; 2 Sam 9:1-9            

 

1. ¿Quién era Jonatán? ¿Que acuerdo había entre el y David?

2. Después que se había muerto Jonatán, ¿qué quería hacer David? ¿Qué de raro había en su investigación? Consejo: Lee 1 Sam. 18:6-9; 19:1-2,11)

3. ¿Quién era Mefi-boset? ¿Como tu crees que le caía David antes de que se le concediera audiencia?

4. ¿Qué le habrá pasado por la mente a Mefi-boset en camino a la casa del rey?

5. ¿Qué hizo David con él? ¿Cuál fue su primera respuesta hacia la generosidad de David?

6. ¿Fue de su propio merito que recibió esa bendición del rey?

 

Enfoque:

 

1. ¿En que nos parecemos a Mefi-boset?

 

2. ¿En que se parece Dios a David en este acontecimiento?

 

3. ¿De acuerdo a nuestro merito recibimos las bendiciones celestiales de la piedad de Dios y la vida eterna?

 

4. ¿A quien le extiende Dios Su gracia y piedad?

 

5. ¿Qué será de los que reciben la bendición de Dios a través de Jesús?

 

Practica:

 

No nos podemos olvidar de nuestra condición original, antes de ser redimidos: perdidos, sin esperanzas, ¡y condenados! ¡Es la bondad del Señor la que nos ha salvado por medio de la preciosa sangre de Cristo! ¡GLORIA SEA A DIOS! ¡SOMOS SALVOS!

 

¡La Vida Redimida!

 

LUNES

"Redención" (apolutrosis, Gr.) tiene que ver con liberación a un gran costo al que te libera. La redención tiene que ver con el precio pagado, pagado "por completo" ("en su totalidad," tetelestai, Gr.; cf. Juan 19:30) por la muerte de Cristo. Esta semana vamos a explorar lo que significa ser redimido. Recuerda que la redención viene a través de la justificación por la sangre de Cristo, como estudiamos la semana pasada. Para apreciar esta redención necesitas examinar de qué te han redimido. Lee Col.1:13-14. ¿De qué has sido rescatado si has sido justificado en Cristo? ¿Es posible ser redimido fuera del Reino de Dios? ¿A qué se iguala la redención en el versículo 14? ¿Es posible ser redimido sin ser perdonado? Entonces, si has sido perdonado, ¿has sido redimido? Escribe 1 Co.1:30 en una tarjeta y memorízatelo. ¡«El que se gloría, gloríese en el Señor»!

 

MARTES                    Redención es Re-unificación, intimidad con Dios...

Lee Gal. 4:4-7. ¿Cuál es el resultado de ser redimido de acuerdo al versículo 5? ¿Debe ser distante la relación entre Padre e hijo? ¿Cómo se relaciona el espíritu que recibiste con el Padre Celestial? "Abba" es el uso intimo de la palabra "padre" en arameo, equivalente a "papi," o "papa." Por lo tanto, aquí se enfatiza la intimidad que Dios quiere crear con nosotros, Sus hijos en Cristo. Como eres hijo, ¿qué mas te ha hecho Dios de acuerdo al versículo 7? Busca esta palabra en un buen diccionario. Lee Efe. 1:7-10. ¿A que se iguala la redención en el versículo 7? Como en una relación intima, Dios nos revela el misterio de Su voluntad. Su placer es hacernos conocer estas cosas a su tiempo. ¿Cuan intimo eres en revelarte (ser transparente) delante de tu Padre Celestial? ¿Qué tipo de relación tienes con tu padre terrenal, si es que tienes la bendición de tener uno? (Cf. Heb. 12:9,10) ¿Cómo ves tu relación con Dios a luz de tu relación con tus padres? ¿Necesita cambiar algo? Escribe Rom.8:15 en una tarjeta y memorízatelo.

               

MIÉRCOLES                        Redención es reconciliación...

Busca reconciliar en un buen diccionario. Escribe todos los sinónimos que te da el diccionario para esa palabra. ¿Cómo ves tu relación con Dios a luz de estas definiciones y sinónimos? Lee Rom. 5:10-11. ¿Cómo fuimos reconciliados con Dios? ¿A qué te lleva esta reconciliación? ¿En que estado de mente te encontrabas cuando tomaste parte de esta reconciliación? Lee Col.1:19-24. La reconciliación solo es posible por medio de la paz. ¿Cómo hizo Dios las paces contigo? ¿Quién inicia el proceso de paz? ¿Quién pago el precio de paz? Mira como la reconciliación llega por medio de la paz de acuerdo al versículo 22. En este mismo vers., ¿por qué quiso Dios reconciliarse contigo? ¿Procede tu santidad de tus obras o persona? ¿De donde viene tu santidad? De acuerdo al versículo 23, ¿de qué depende tu estatus de santidad? (Cf. Heb. 6:19-20) Escribe Heb. 9:12 en una tarjeta y memorízatelo.

 

JUEVES                     Redención efectúa cambios...

Volvamos a Col. 1:19-24. ¿En qué estado de mente te encontrabas antes de reconciliarte de acuerdo al versículo 21? ¿Qué hacías? ¡Recuerda que cada obra o pensamiento que no venga como resultado de la fe es maligno! ¡Cada vez que tratas de justificarte por cualquier obra que hagas, hasta si es maravillosa, es maligna ante el Señor (Mat. 7:22-23)! Un verdadero hijo de Dios convierte la hostilidad y la maldad que el mundo le ha inculcado en reconciliación y paz. A causa de nuestra nueva relación con Dios somos oficiales de paz (ministros de reconciliación—2 Co. 5:18-21). Nuestra redención nos capacita para regocijar en el sufrimiento; para el bien de nuestros hermanos y todos los que necesitan ser redimidos. Lee Mat.5:23-24. ¿Debes presentarte ante el altar del Señor sin resolver hostilidad que exista entre tu y otro? ¿Quién debe iniciar la paz? Si no tienes paz en tu corazón puede ser que todavía tengas alguna hostilidad en tu mente.  Encárgate de que la redención que has recibido cambie tu mente hacia tener paz interna y resolución, para que emanes paz a tu derredor—a pesar de tus circunstancias externas. Escribe Salmo 119:165 en una tarjeta y memorízatelo.

 

VIERNES

Hermanos, la redención de la corrupción del mundo es un gran privilegio que viene a través del increíble regalo de la justificación por medio de la sangre de Cristo. Lee 1 Pe. 1:18-20. Él explica que hemos sido redimidos de una “vana manera de vivir”. La vida sin Jesús es vana, vacía, porque no tiene esperanzas; no hay rescate de las fuerzas de corrupción y decepción que te enredan en el pecado. Como la redención solo puede llegarte al desear fuertemente el cooperar con el Espíritu Santo para mejorar tus debilidades y transformarte, te exhorto, junto con el apóstol Pablo, que no recibas esta gracia, esta oportunidad a acercarte a Dios en una relación intima, en vano. Lee 2 Co. 6:1. Estos cambios en tu mente y vida te preparan para encontrarte con tu Señor cara a cara. Como hijo de Dios, estos cambios te llegaran a través de una actitud de amor sacrificado y disciplina. Escribe Rom. 8:17 en una tarjeta y memorízatelo. Nuestra heredad en la redención es una convivencia en los sufrimientos de Cristo tanto como una participación en Su gloria. Como el pacto matrimonial, nuestra relación intima con Jesús permanece en buenos tiempos y “malos” tiempos—tiempos de sufrimiento.