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El Centurión Que Tenia Gran Fe – Mateo 8:5-13 Diciembre 30, 2007 Laminas PP
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La Mujer Cananea – Mateo 15:21-28 Enero 27, 2008
Laminas PP
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La Mujer que Sangró por 12 años – Lucas 8:42-48 Febrero 24, 2008 Laminas PP
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Zaqueo – Lucas 19:1-10 Marzo
30, 2008
Laminas PP
El Centurión Que Tenia Gran Fe – Mateo 8:5-13
"Al entrar Jesús en Capernaúm, se le acercó un
centurión pidiendo ayuda. 6 --Señor, mi siervo está postrado en casa con
parálisis, y sufre terriblemente.
Lucas 7:3-6a NVI Como oyó hablar de Jesús, el centurión mandó
a unos dirigentes* de los judíos a pedirle que fuera a sanar a su siervo. 4 Cuando llegaron ante Jesús, le rogaron con
insistencia: --Este hombre merece que le concedas lo que te pide: 5 aprecia tanto a nuestra nación, que nos ha
construido una sinagoga. 6 Así que
Jesús fue con ellos.
1.
Un centurión busca
a Jesús cuando entran a Capernaúm
a)
Aunque la versión
de Mateo y de Lucas son un poco diferentes en cuanto al acercamiento a Jesús
del centurión, no se contradicen puesto que incluso las cortes reconocen que lo
que un hombre hace a través de una agencia autorizada lo hace por sí mismo
legalmente.
b)
Otro ejemplo de
esto se encuentra en Juan 4:1-2 donde se reconoce que Jesús estaba bautizando
más gente que Juan aunque no era necesariamente Jesús mismo que bautizaba la
gente.
2.
¡Los centuriones
romanos buscaban a los judíos por problemas, no favores!
a)
Los centuriones eran
comandantes del ejército romano a cargo de 100 hombres, por lo tanto, su
título.
b)
Tenían autoridad y entienden
la comandancia bien
c)
La compasión y la
humildad no eran parte de su repertorio
3.
Este hombre tenía
un corazón diferente
a)
Cuidaba por su
siervo (esclavo)
b)
Tenía mucha
compassion por el
c)
Aun cuando su
criado no podría servirle, él todavía lo cuidaba y deseaba ayudarle a sanarse
d)
El centurión también
favorecía la religión y comunidad judía
e)
Su reputación era
libre de culpa incluso ante los judíos
7 Iré a sanarlo --respondió Jesús.
4.
Jesús acuerda ir a
curar este hombre
5.
Jesús demuestra su
buena voluntad al ir a dondequiera que sea necesario, ni pregunto dónde estaba
este hombre. No hace diferencia como veremos.
8 Señor, no merezco que entres bajo
mi techo. Pero basta con que digas
una sola palabra, y mi siervo quedará sano. 9 Porque yo mismo soy un hombre sujeto a órdenes superiores, y además
tengo soldados bajo mi autoridad. Le digo a uno: ‘Ve’ y se va; a otro ‘Ven’ y
viene. Le digo a mi siervo ‘Haz esto’, y lo hace.
Lucas 7:6-8 NVI "Así que Jesús fue con ellos. No estaba
lejos de la casa cuando el centurión mandó unos amigos a decirle:
--Señor, no te tomes tanta molestia, pues no merezco que entres bajo mi
techo. 7 "Por eso ni siquiera me atreví a
presentarme ante ti. Pero con una sola palabra que digas, quedará
sano mi siervo. 8 "Yo mismo obedezco órdenes superiores y,
además, tengo soldados bajo mi autoridad. Le digo a uno: ‘Ve’ y se va; a otro
‘Ven’ y viene. Le digo a mi siervo ‘Haz esto’, y lo hace.
6.
El centurión se
humilla ante la autoridad de Jesús
a)
Considero a Jesús como el Rey del Universo
1.
Él creyó estar
debajo la autoridad de Jesús, por lo cual se le acercó humildemente, como un
criado se acerca a su amo; sintiéndose como un criado indigno cual era la misma
actitud que Jesús quería que sus discípulos tuvieran (Lucas 17:10).
2.
Él sabía que Jesús
no tenía que estar físicamente presente para curar. Entendía que la autoridad de
Jesús alcanzaba más allá de los parámetros físicos de este mundo.
3.
Él creía que Jesús
tenía poder sobre el tiempo y el espacio.
b)
El confió (obedeció) en la palabra de Jesús
1.
El centurión dijo “Di
la palabra y será hecho”.
2.
Él exalto las
virtudes de Dios sobre las suyas, lo cual demostró que el hombre tenía
convicciones morales fuertes.
3.
Como sabía que sus
criados hacían lo que él ordenaba, este hombre se sometió a lo que Jesús ordenaba.
4.
Él sabía que por
más imposible que fuera la situación, resultaría según lo que dijo Jesús.
10 Al oír esto, Jesús se asombró y dijo a
quienes lo seguían: --Les aseguro que no he encontrado
en Israel a nadie que
tenga tanta fe. 11 Les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y
participarán en el banquete con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los
cielos. 12
Pero a los súbditos del reino se les echará afuera, a
la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes.
7.
Jesús se maravilla
en la perspicacia, la fe y la humildad de este hombre.
a)
Su petición está
llena de mansedumbre
b)
No desea presumir
sobre el tiempo o la atención de Jesús
c)
El entiende cómo trabaja
la autoridad de Jesús en Su dominio
8.
Este centurión no
confiaba en sí mismo o en este mundo
a)
No dependía de su
pensar tradicional
b)
No confiaba en la
religión humana
c)
Tenía su mente
abierta a la fe de Jesús
9.
Era un hombre
humilde, deseoso de ser guiado en toda la verdad
a)
Consideraba a Jesús
como jefe supremo sobre toda autoridad terrenal y divina
b)
Él gustosamente se colocó
bajo la autoridad de Jesús
10.
Jesús dijo que entre los que se suponen tener esta fe en Dios
(el pueblo de Israel) él no había visto tal fe.
a)
Los que tenían
prometido el reino habían visto evidencia del trabajo de Dios entre ellos pero continuaban
con corazones endurecidos, rechazando aceptar a Jesús como Señor.
b)
Los líderes judíos,
supuestos a reconocer la autoridad de Jesús como el único hijo y Mesías de Dios,
no reconocieron a Jesús (Juan 1:10-11).
c)
A pesar de esto, este
centurión gentil tan humildemente y animosamente se postra ante Jesús - esto pinta
el cuadro de la puerta abierta que tenían los gentiles al reino de Dios.
13 Luego Jesús le dijo al centurión: --¡Ve!
Todo se hará tal como creíste. Y en esa misma hora aquel siervo quedó
sanó.
Solamente hubo otra sanación como ésta en los evangelios (Juan 4:43-54), donde Jesús ni miro o toco al hombre, ni si quiera estaba en la misma área. ¡Esto demuestra el poder de Jesús sobre el tiempo y el espacio – de hecho, probándose como Rey del universo! Esta sanación ocurrió por la intercesión y fe de un centurión gentil.
La Mujer Cananea – Mateo 15:21-28
Mat 15:21-22 NVI Partiendo de allí, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón. 22 Una mujer cananea de las inmediaciones salió a su encuentro, gritando: --¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija sufre terriblemente por estar endemoniada.
1.
Esta
mujer, extranjera a la nación judía, se acerca a Jesús
2.
Ella
sabe que solamente Jesús puede darle la misericordia que ella necesita
a.
Al
pedir la misericordia ella reconoce que es pecadora
b.
Ella
sabe que se acerca a alguien santo
3.
Aun
no siendo judía sabe que Jesús es el Señor
a.
Sabe
quiénes son los profetas
b.
Es
creyente a pesar de no ser judía
4.
Sabe
que Jesús puede sanar su hija
Mat 15:23-24 NVI Jesús no le respondió palabra. Así que sus discípulos se acercaron a él y le rogaron: --Despídela, porque viene detrás de nosotros gritando. 24 --No fui enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel --contestó Jesús.
1. Jesús no la reconoce
2.
Los
discípulos la tratan con frialdad
3.
Jesús
le da una excusa
4.
Quizás
esta mujer contaba con esta clase de tratamiento
a.
Tal
vez ella estaba acostumbraba a que la trataran así
b.
Como a
una marginada, rechazada por la sociedad
c.
Como
a alguien que no pertenece
d.
Es
una mujer acostumbrada al dolor
Mat 15:25-27 NVI La mujer se acercó y, arrodillándose delante de él, le suplicó: --¡Señor, ayúdame! 26 Él le respondió: --No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros. 27 --Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
1.
Su expectativa
no la detiene
2.
Hay
algo diferente en Jesús
3.
Se
atreve a continuar su acercamiento a Jesús
4.
Consigue
detenerse frente a Jesús y se arrodilla ante El
a. Ella exige Su ayuda
b.
Ella detiene
el séquito de Jesús
c.
Hay
un atrevimiento en ella a pesar de su humildad
5.
Jesús
le vuelve a dar una excusa de porqué la está ignorando
a.
Él la
llama un perro
b.
Él se
refiere a los judíos como niños y a ella
(o a cualquier otro gentil) como perro
6.
La
mujer no le hace caso al insulto
a.
Ella
sabe que no es un insulto
b.
Ella
sabe muy bien quien y que es
c.
Ella
no desea perder esta oportunidad por el amor a su hija y reverencia a Dios
d.
Aunque
son migajas lo que Jesús ofrece, es suficiente para ella
Mat 15:28 --¡Mujer, qué grande es tu fe! --contestó Jesús--. Que se cumpla lo que quieres. Y desde ese mismo momento quedó sana su hija.
1.
¡Jesús
no esperaba esa respuesta!
a.
Deseaba
esa respuesta pero no la esperaba
b.
La
gente no respondía con fe de esa forma
2.
¡Esta
mujer tenía gran fe!
a.
¿Cómo
logro tal fe?
b. Confianza en Dios
Heb 4:15-16 NVI Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. 16 Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.
1.
¡Por
fe ella sabía que Jesús podría compadecerse!
2.
Por
fe ella sabía que Jesús es El Señor – más allá de ser humano – perfecto – sin
pecado
3.
Debido
a esto ella se sintió que pudo acercarse libremente desemejante a cualquier
otra persona
4.
Ella sabía
que conseguiría misericordia y tolerancia
a.
Otros
a quien ella se acercó la reprobaban y la juzgaban
b.
Ella carecía
la confianza para acercar a otros
5. ¡Cuando reconoció Su Señor se lleno de confianza!
La Mujer Que Sangró por 12 años – Lucas 8:42-48
Lucas 8:42 Jesús se puso en camino y las multitudes lo
apretujaban.
¡Wow! ¿Pueden imaginarse la
popularidad que tenia Jesús? ¿Tendrías la resistencia o la paciencia para aceptar
esto? ¡No creo que yo podría!
Lucas 8:43 "Había entre la gente una mujer que hacía doce
años padecía de hemorragias, sin que nadie pudiera sanarla.
1.
¡Esta mujer estaba sangrando por 12 años!
a.
Las mujeres sangran normalmente por tres a
cuatro días una vez al mes
b.
Según la ley de Moisés, había estigma en
cuanto al sangrar menstrual (Lev 15:25)
i.
Las
mujeres que sangraban no podían estar entre la gente o tocar las personas
ii.
Eran
consideradas impuras hasta que pararan de sangrar
iii.
Incluso
sus maridos no podían tener relaciones con ellas durante este periodo
iv.
Si se
acostaban en la misma cama también se consideraban impuros
&n