Enemigos de la Mente – Parte 3

 

Qué confianza maravillosa el Señor nuestro Dios nos ha dado en su hijo, nuestro señor Jesús, ¡que se nos llame hijos de Dios!

 

1Juan 3:1-3

   1¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él. (¿Como te conoce el mundo?)
   2Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es.
   3Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

 

¡Qué esperanza maravillosa tenemos! Una que es superior a cualquier otra, puesto que, ¡realmente no hay otra esperanza como esta, que no se puede ver (Romanos 8:24)! Si esta esperanza te pertenece, entonces estás trabajando fuertemente en tu purificación, ¿no? ¿Dónde se comienza esa purificación? Ése es el tema de la lección de hoy. Leamos:

 

Rom 7:18-25

 18Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo.
   19De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero.
   20Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí.
   21Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal.
   22Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios;
   23pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo.
   24¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal?
   25¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! En conclusión, con la mente yo mismo me someto a la ley de Dios, pero mi naturaleza pecaminosa está sujeta a la ley del pecado.

 

Note el proceso de razonamiento de Pablo aquí. ¡Así es cómo necesitamos vernos si vamos a guardar nuestro corazón y mente en Cristo! ¡Recuerde, fuera de Jesús estás muerto en tus pecados! Se condenan nuestros cuerpos, pero al alma se salva en Jesús si has obedecido el Evangelio y te estás purificando. Jesús no vino a salvar tu cuerpo sino tu alma/mente. Por lo tanto, necesitamos guardar nuestra mente en Cristo, escudriñando la Palabra de Dios y practicando esa Palabra como discípulos de Jesús. Así es cómo podrás entregarte al trabajo del Espíritu Santo dentro de ti  y mantener la paz que te da Jesús:

 

Filipenses 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

 

IV - Lealtad Dividida (Mente Doble)

 

Justo como Pablo dice en Romanos 7, tenemos una naturaleza dual. ¿No te parece que a veces quieres irte en dos direcciones opuestas? Pero si permites que suceda eso, llegaras a estallar, como una goma que se estira hasta partirse.

 

¡La lealtad dividida causa severa frustración mental!

 

Jesús dijo:

 

Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas. (Mateo 6:24)

 

Si no puedes decidirte en tu mente a quién seguirás, tu propia desunión te atormentará. Dios también es trastornado por este estado de doblez mental:

 

1 Reyes 18:21

Elías se presentó ante el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo van a seguir indecisos? Si el Dios verdadero es el Señor, deben seguirlo; pero si es Baal, síganlo a él. El pueblo no dijo una sola palabra.

 

No puedes apenas sentarte ahí y no hacer o decir nada, como la gente del día de Elías. Necesitas enfriarte o calentarte; no seguir tibio: 

 

Apocalipsis 3:15-16

   15Conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro!    
   16Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca.

 

Esta tibieza puede ser cómoda para ti, porque no estás encomendando a un lado ni el otro, ¡estás en el limbo! ¡Estas pensando en tonos grises! Sin embargo, este estado mental produce inestabilidad mental, lo cual conduce a la carencia de control emocional, al igual que la carencia del autodominio en todo:

 

Santiago 1:5-8

   5Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.
   6Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento.
   7Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor;
   8es indeciso e inconstante en todo lo que hace.

 

Como puedes ver, la mente dividida pronto sucumbe a la inestabilidad en todo. Incluso la palabra para una forma de psicosis que es la más común, schizo (partir) phrenia (mente), significa “mente partida”.

 

“Una persona puede estar tan desilusionado con su ambiente que se retirará en un mundo de su propia fantasía.” -- Wayne Jackson

 

Luchando Contra la Dualidad:

¿Cómo podemos luchar contra esta dualidad que nos asalta cada día? Necesitamos pensar como Pablo. Imita su estilo al leer Romanos 7:18-25:

 

1.      Sabes que no hay nada bueno en ti. Estas convencido de eso, ¿o intentas salvar algo de su pasado a pesar de que no pertenezca en Cristo?

2.      ¿Sabes la diferencia entre los deseos que vienen de la carne y los pensamientos y convicciones que vienen del hombre interno? ¿Cuál deseas hacer más fuerte?

3.      ¡Deléitate en la Palabra de Dios en lo mas profundo de tu ser – el hombre interno! ¡Esfuérzate por estudiar la Palabra de Dios y maravillarte en ella! Aunque Pablo deseaba favorecer a su carne, como todos de nosotros, con disciplina espiritual él forzó y combatió su carne hasta hacerla sumisa a su voluntad (1 Co. 9:24-27).

4.      No dejes que el pecado derroque tu convicción mental! ¡No permitas que las emociones te gobiernen! No dejes que tu mente se haga prisionera por pensamientos rezagados conducidos por emociones inútiles (2 Co 10:5). ¡Esos pensamientos deben ser capturados por tu ser interno y hechos obedientes a Cristo!

5.      ¡Date cuenta que eres un pobre miserable sin Jesús! No pienses que puedas superarte, ya que en tu misma carne eres un esclavo al pecado. Jesús puede hacernos esclavos a la justicia puesto que hemos superado el mundo en El (1Juan 5:4).

6.      Entonces, promete lealtad a la influencia correcta en tu vida: tu Salvador y Señor Jesús; y no a la carne, que es influenciada por Satanás.

 

Referencias:

1Co 9:24-27

   24¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan.
   25Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre.
   26Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire.
   27Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado.

 

2Co 10:5 Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.

 

1Jo 5:3-5

  3En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y éstos no son difíciles de cumplir,
   4porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.
   5¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

 

Fortifica Tu Mente

Una vez te hayas entrenado por el diario practicar de la palabra (Hebreos 5:14) puedes preparar tu mente para actuar con inteligencia (1Pedro 1:13-16):

 

 

1-     Concentra tu atención (piensa en tu mente) en las cosas de arribaColosenses 3:2-3

a.       Si estas ejercitándote continuamente en la Palabra de Dios ¡tus pensamientos serán transformados para conformarse a la Palabra de Dios!

b.      ¡Recuerda que tu carne, tus deseos pecaminosos han muerto en Cristo! ¡Voluntariamente! (Vea el punto #3)

c.       Ahora tu vida esta ocultada (Gr: guardada secretamente; encubierta) con Cristo en Dios; ¡ya no esta sometida mas a la caza de metas terrenales!

d.      Ama a Dios con toda tu mente – Mateo 22:37

                                                               i.      Amar a Dios con todo tu ser (mente y corazón) significa darle a El cada pensamiento, propósito y decisión que ha pasado por tu mente.

                                                             ii.      Esto es posible cuando te dejas guiar por tu mente y razonamiento en vez del corazón (emociones); cuando eres objetivo en vez de sujetivo.

2-     ¡Prepara tu mente para actuar con inteligencia!

a.       Ten dominio propio – Deja que tu ser interno te guíe (conciencia) y te conduzca con la ayuda del Espíritu Santo. No seas movido por tus emociones y ciertamente no permitas que tus convicciones sean influenciadas por tus sensaciones. ¡No puedes confiarte de ellas! (Jeremías 17:9)

b.      Mantente alerta – El diablo está buscando oportunidad de tentarte y hacerte daño. Debes ocuparte de buscar oportunidad de hacer el bien.

c.       Pon tu esperanza completamente en la gracia de Jesús – No dependas de las esperanzas falsas de este mundo o en la gente para darte lo que necesitas. ¡Depende de la paciencia (gracia) de Dios que te ha dado a través de nuestro señor Jesús y complácete en el hecho que tienes una esperanza en el cielo de seguro!

3-     Entrégate a Cristo totalmenteGálatas 2:20

a.       Si hay cualquier división en nosotros flaquearemos en nuestra lealtad y fallaremos ciertamente (Lucas 11:17). 

b.      Nuestra entrega (morir a si mismo) tiene que ser perfecta de modo que en todo podremos dar a Dios gloria.

c.       No puede haber lealtad a cualquier otra cosa en tu mente con excepción a Dios, Su Reino y Su Hijo si tu esperanza en cielo ha de ser segura. Eso significa que no debe haber lealtad a estas cosas primeramente:

                                                               i.      Carreras

                                                             ii.      Trabajos: presiones de tu jefe o compañeros de trabajo

                                                            iii.      Presiones o asuntos familiares

                                                           iv.      Presiones políticas o sociales: pretensiones (fantasías) de amistades o familiares

                                                             v.      Deseos o aspiraciones internas que te pertenecían cuando estabas en el mundo (antes de ser Cristiano).

 

Referencias:

Hebreos 5:13-14 13El que sólo se alimenta de leche es inexperto en el mensaje de justicia; es como un niño de pecho.  14En cambio, el alimento sólido es para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepción espiritual.

 

1 Pedro 1:13-16    13Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo. 14Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. 15Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; 16pues está escrito: "Sean santos, porque yo soy santo."

 

1 Pedro 5:8 Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.

 

Colosenses 3:2-3  2Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, 3pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios.

 

Mateo 22:37 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente --le respondió Jesús

 

Gálatas 2:20  He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.

 

Lucas 11:17  Como él conocía sus pensamientos, les dijo: “Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y una casa dividida contra sí misma se derrumbará.”

 

Fortificando tu mente garantizarás tu salud mental y por lo tanto, salud espiritual que te ayudará a derrotar al enemigo puesto que sabes que has ganado la guerra en Cristo Jesús.

 

Satanás es todo sobre ilusiones, y las ilusiones se llevan en mentes enfermas, particularmente las que están dividas en lealtad.