Enemigos de la Mente – Parte 5

 

Al examinarnos profundamente y estudiar esas cosas que están en contra de nuestra paz mental, necesitamos recordar quién es el que provee paz en nuestra mente - Jesús. ¡Necesitamos emular Su carácter y recordar que Su amor es lo que nos da victoria sobre los intentos de Satanás!

 

Jesús es el ejemplo perfecto de balance.

 

Él se vació para nuestra ventaja. Como el hermano Artie describió tan maravillosamente hace dos semanas, Jesús valoró su vida más que su Deidad. Él se vació y se hizo nada y adquirió la misma forma de un hombre y se hizo obediente a la muerte, ¡y muerte en una cruz (Fil 2:7-8)!

 

Gal 1:3-5

   3 Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.

   4 Jesucristo dio su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo malvado, según la voluntad de nuestro Dios y Padre,

   5 a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

¿Somos lo suficiente sabios de aprender de nuestro Señor? Yo espero que así sea. Después de todo, estamos aquí para aprender y permitir que su Espíritu Santo transforme nuestras mentes humildes a la Suya gloriosa. 

 

Mire el estado de mente de Pablo, digno de imitación: 

 

Así que todo lo soporto por el bien de los elegidos, para que también ellos alcancen la gloriosa y eterna salvación que tenemos en Cristo Jesús. (2Tim 2:10)

 

Si sabes que Jesús te cuida, ¡entonces estas listo para ser utilizado y servir a otros y ganarlos a la salvación eterna! 

 

Pero primero necesitas aprender a superar los enemigos de la mente...

 

VI – El Espíritu Implacable Amargura de la Mente

 

Algo sucedió en Samaria durante las primicias de la iglesia. Felipe el evangelista había convertido a muchos y Pedro el apóstol tuvo que ir a poner sus manos sobre los convertidos para que ellos recibieran los dones milagrosos del Espíritu. Uno de los convertidos, Simón el mago, deseó el poder de dar el Espíritu que tenía Pedro y dijo:

 

Hechos 8:19-24

      --Denme también a mí ese poder, para que todos a quienes yo les imponga las manos reciban el Espíritu Santo.

   20--¡Que tu dinero perezca contigo --le contestó Pedro--, porque intentaste comprar el don de Dios con dinero!

   21No tienes arte ni parte en este asunto, porque no eres íntegro delante de Dios.

   22Por eso, arrepiéntete de tu maldad y ruega al Señor. Tal vez te perdone el haber tenido esa mala intención.

   23Veo que vas camino a la amargura y a la esclavitud del pecado.

   24--Rueguen al Señor por mí --respondió Simón--, para que no me suceda nada de lo que han dicho.

 

Aunque Simón pudo haber pensado que él tenía buenas intenciones en su petición, Pedro podía ver a través de eso y palpar los deseos egoístas del corazón. Pedro describe a Simón como atrapado en el desgaste de la amargura y la esclavitud de la iniquidad.

 

Cuando te enfrenta con tu pecado tienes dos opciones:

 

1- Ofenderte.

a)      Fingir que no necesitas la corrección.

b)      Tratar de justificar lo que hiciste.

c)      Todo esto lo hace el que esta ofendido.

d)      Causa dureza de corazon.

 

2- Humildemente aceptar la corrección, la reprensión, y el consejo;

a)      Sabes que muy bien pudiste haber ofendido (sobriedad mental)

b)      Conduce a la vulnerabilidad ante Dios (Permites que el Señor te ayude)

c)      Transparencia (No tienes nada que ocultar pues sabes que Dios lo ve todo)

 

¡Es interesante ver en Hechos 8 cómo Simón respondió a la reprensión de Pedro! ¿Cómo habrías respondido tú? Después de todo, ¿no necesitamos siempre ser corregidos o ser recordados? ¡No somos perfectos!

 

Los que se ofenden fallan en ver el punto de la disciplina y están en la desventaja más grande en el cuerpo de Cristo. ¿Por qué? Sabemos que en el cuerpo somos enseñados, corregidos, reprendidos y entrenados; ¡es la orden de cada día! Sin embargo, el espíritu implacable desea siempre todo a su manera a pesar de cualquier clase de consejo dado, si en amabilidad o en reprensión.

 

Un espíritu resentido que cuida de sus heridas, verdaderas o imaginadas, por meses, o aún años; nunca resolviendo sus ofensas y siempre guardando los agravios del pasado es un espíritu que esta atrapado en cadenas del pecado; ¡unas cadenas resistentes!

 

Jesús nos enseño como lidear con nuestros problemas cuando hay asuntos personales:

 

Mat 18:15-17

   15"Si tu hermano peca contra ti,* ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano.

   16Pero si no, lleva contigo a uno o dos más, para que 'todo asunto se haga constar por el testimonio de dos o tres testigos'.*

   17Si se niega a hacerles caso a ellos, díselo a la iglesia; y si incluso a la iglesia no le hace caso, trátalo como si fuera un incrédulo o un renegado.*

 

Algunos hermanos atrapados en este proceso se han quejado de que no están supuestos a ser presionadas en una iglesia cariñosa. ¿Qué clase de declaración equivocada es ésa!!?? ¡Aquí en este pasaje Jesús describe el sistema que aplicará presión cariñosa en cada uno de nosotros para cerciorarnos de que estamos en el camino recto y estrecho! ¡La única manera de permanecer en ese camino recto y estrecho es recibir esa presión benigna! El desear no ser presionado es la manera segura de terminar en el camino ancho y fácil que conduce a la destrucción.

 

Es la presión que recibimos en esta vida la que nos madura y nos purifica -conformándonos a Jesús. ¿No fue él perfeccionado de la misma manera?

 

Heb 5:7-9

   7En los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su reverente sumisión.

   8Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer;

   9y consumada su perfección, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen,

 

Miremos otra parábola que nos enseño Jesús referente al perdón:

 

Mateo 18:23-35

 

Esta parábola fue compartida porque Pedro preguntó a Jesús cuántas veces debe el de perdonar a su hermano. Ésta fue la pregunta de Pedro después de que Jesús explico el proceso de resolver asuntos entre hermanos. 

 

El punto principal de esta parábola es: A menos de que estés dispuesto a perdonar con todo tu corazón (verso 35), Dios no te perdonará a ti. Por lo tanto, nos enseñaron a orar:

 

Mat 6:12  Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.

 

Si eres implacable, cuál es revelado por un espíritu amargo (carencia de la alegría) y crítica constante, descontentas no sólo a Dios sino que esta clase de mentalidad te comerá por dentro. He visto a gente amarga sufrir grandemente con enfermedades devastadoras, causadas probablemente por este estado mental desgraciado que interna daños y miedos en vez de aprender cómo recuperarse por medio del perdón y la humildad.

 

¿Sabe que esto a veces se llama el "síndrome vacuno"? Eso es porque las vacas mastican su alimento, regurgitan, y lo continúan masticando. Esto ayuda en su digestión puesto que tienen cuatro estómagos. Sin embargo, en el ser humano, ¡eso causaría que la bilis (que es extremadamente amarga) y el ácido, a ser regurgitado, quemaran su esófago y boca y causaría úlceras y te desgastaría los dientes!

 

Recuerda sustituir la amargura por el perdón:

 

Efe 4:31-32

   31Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia.

   32Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

 

No permitas que un espíritu amargo prevenga tu transformación. Recuerda el consejo de Dios a Caín:

 

Gen 4:3-7

   3  Tiempo después, Caín presentó al Señor una ofrenda del fruto de la tierra.

   4  Abel también presentó al Señor lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda,

   5  pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba cabizbajo.

   6  Entonces el Señor le dijo: «¿Por qué estás tan enojado? ¿Por qué andas cabizbajo?

   7  Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo.»

 

¡No te opongas a Dios y domina esta mentalidad pecaminosa para que puedes ser libre en Cristo! 

 

Con el favor de Dios, la próxima vez que venga a compartir con ustedes la palabra de Dios estudiaremos explícitamente los síntomas de la amargura y cómo dominar este enemigo feo de la mente.