Enemigos de la Mente – Parte 7

 

Hemos estado examinando la manera y las estrategias que el diablo emplea para intentar desviarnos de nuestra dedicación al Señor y nuestra asignación durante el resto de nuestras vidas aquí en la tierra. Puesto que estamos en la carne, es decir, propenso a pecar puesto que somos imperfectos, Satanás se aprovecha de eso y nos engaña usando nuestras emociones y pasiones de varias diversas formas que les he explicado a través de este curso.

 

Tenga presente que el deseo de Dios es para que crezcamos y nos desarrollemos espiritualmente para saber como complacerlo a El:

 

Col 1:9-14

   9Por eso, desde el día en que lo supimos no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual,

   10para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios

   11y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación,

   12dando gracias con alegría al Padre. Él los* ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz.

   13Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo,

   14en quien tenemos redención,* el perdón de pecados.

 

Este pasaje resume el entrenamiento diario al cual debemos someternos y la actitud mental diaria que necesitamos mantener como vencedores en Jesús. Hay algunas cosas cruciales a entender de este proceso:

 

1-     Lo que conlleva nuestro entrenamiento espiritual:

a.       Conocer plenamente Su voluntad

                                                               i.      Para conocer la voluntad de Dios necesitamos negar nuestra propia voluntad y pasiones (deseos) y llenarnos de la Palabra de Dios. (Juan 8:31-32)

b.      Obtener toda sabiduría y comprensión espiritual

                                                               i.      Hebreos 5:14; Col 3:2-3 & 1Pedro 1:13-16 nos detalla el proceso por el cual nos podemos llenar de toda sabiduría y comprensión espiritual.

c.       Vivir de forma digna del Señor

                                                               i.      Caminando por fe y no por vista (2Co 5:7); No caminando de acuerdo al consejo del mundo (Salmo 1:1); No enfocándonos en las cosas del mundo (Col 3:2-3).

d.      Agradándole en todo al Señor

                                                               i.      Conformándonos a Su voluntad – Rom 12:2; Muriendo a si mismo – Gal 2:20; Entrenándonos para distinguir entre el bien y el mal (Hebreos 5:13-14)

e.       Dando fruto en toda Buena obra

                                                               i.      Para dar fruto debemos ser el buen suelo, desprovisto de superficialidades, rocas de tropiezo y espinas de lujuria mundana y deseos de riquezas (Mateo 13:3-23).

f.        Creciendo en el conocimiento de Dios

                                                               i.      Dios no se satisface en un estado de limbo; nuestro crecimiento debe aumentar (2Pedro 1:5-12).

2-     Los resultados de nuestro entrenamiento espiritual:

a.       Fortalecidos en todo sentido

b.      Perseverando en toda situación

c.       Equipados con toda paciencia

d.      Dando gracias con alegría – Esto nos protege de los enemigos de la mente

3-     Nuestra calificación en este ejercicio:

a.       Nos hará dar gracias como nuestro ofrecimiento primario al Señor

b.      Viene del Padre mismo, no de nuestros propios talentos o capacidades o valor

c.       Nos hace posible el compartir de una herencia gloriosa

d.      Nos ha entregado de un dominio de la oscuridad. ¡Somos libres!

e.       Nos ha transferido a un Reino de amor donde hay rescate y perdón

 

Si tenemos estas pautas presente a diario no permitiremos que nuestros pensamientos sean contaminados por nuestros propios prejuicios mundanos que proceden de las pasiones y de los deseos de la carne. Necesitamos guardar nuestras mentes en las cosas celestiales, no en lo terrenal que pertenece a un mundo que se esta desvaneciendo.

 

Keeping our minds on the heavenly things keeps us spiritually proactive. When our minds are in the gutter of our own selfish fleshly thinking we cannot be spiritually proactive, that is, ready for spiritual battle and service in the name of the Lord Jesus, but rather emotionally reactive.

 

El guardar nuestras mentes en las cosas divinas nos mantiene espiritualmente proactivos. Cuando nuestras mentes se encuentran en nuestros propios pensamientos carnales egoístas no podemos ser espiritualmente proactivos, es decir, listos para la batalla y el servicio espiritual en el nombre del Señor Jesús; sino seremos emocionalmente reactivos.

 

VIII – Pesimismo (también cinismo, escepticismo y sarcasmo) - cuando eres emocionalmente reactivo al mundo

 

Éste es el deseo de Satanás: mantenerte en este modo la mayoría del tiempo puesto que no serás productivo espiritualmente. Este enemigo mental se presenta de dos formas: cuando piensas que eres lo peor y cuando piensas que eres lo mejor (este se combina con orgullo). En este humor pesimista andas lamentándote de:

 

1-     Como todo te va de mal en peor, o que malos o lamentables son los demás a tu alrededor

2-     Que poco valor tienes, o cuan especial o diferente eres de los demás

3-     Temer lo peor de cualquier situación, o asumes que lo peor va a suceder

4-     Malas decisiones que has tomado o que otros han tomado, o la inhabilidad tuya o de otros de poder tomar buenas decisiones

5-     Como tu u otros son de poca importancia o consecuencia

6-     Como nadie te da importancia y esto causa que te alejes de tus seres queridos

 

Lo trágico de ser un pesimista (cínico, sarcástico, escéptico) es que tus pensamientos se convierten en realidad. Este enemigo de la mente te reprime de cualquier productividad significativa y ese vacío en tu vida refuerza esta mentalidad depresiva.

 

Incluso en los versículos que examinamos al principio podemos ver cómo el Espíritu Santo nos motiva para esforzarnos a la realidad optimista cuando El nos recuerda que hemos sido calificados, entregados, rescatados, transferidos, redimidos y perdonados. Satanás utiliza la servidumbre de esta vida mundana para intentar trastornar este enfoque, ¡pero necesitamos recordar que hemos superado y triunfado en Cristo nuestro Señor!

 

1Juan 5:4-5

   4porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.

   5¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

 

1Juan 2:14-17

   14Les he escrito a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al maligno.

   15No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre.

   16Porque nada de lo que hay en el mundo --los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida-- proviene del Padre sino del mundo.

   17El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

 

Como pueden ver en esta invitación de tomar valor (a animarnos), debemos guardar nuestros ojos en Jesús y en las cosas de arriba. Las cosas del mundo están pasando ya pero solamente las cosas eternas quedaran.

 

Aunque todos pasamos por problemas en nuestra sociedad, nuestra vida personal, familiar y en la iglesia no podemos ser dominados por el negativismo ya que esto es el trabajo de Satanás para paralizarnos en las pistas que el Padre ha preparado para nosotros.

 

La opinión cristiana de la vida es absolutamente opuesta al pesimismo, sarcasmo y cinismo promovidos por el mundo y sus súbditos.

 

¡La vida puede ser y es maravillosa bajo el Hijo!

 

1-     ¡Podemos regocijarnos en nuestra salvación y redención!

 

Mat 5:11-12

   11"Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias.

   12Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes.

 

¿Cómo podemos pensar en la persecución y en regocijarnos a la misma vez? ¡Porque somos bendecidos (makarios: llenos plenamente y regocijados; extremadamente feliz) en Jesús Cristo!

 

2-     ¡Jesus nos alinea en el optimismo!

 

Heb 12:2-3

   2Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

   3Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.

 

¡Vemos otra vez las palabras cruz, vergüenza y alegría en la misma oración! ¡Jesús fijó el ejemplo! Si él tenía alegría en tal situación calamitosa, ¿cuánto más podemos esperar ya que él removió el obstáculo más grande que teníamos para no tener que tropezar?

 

3-     ¡Enfócate en lo celestial!

 

Rom 8:13-18

   13Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán.

   14Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.

   15Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!"

   16El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

   17Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria.

   18De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros.

 

Esta es la mentalidad de los salvos, de los que han pasado de la muerte a la vida y producen fruto espiritual (1Juan 3:14).

 

4-     ¡Regocíjate!

 

Fil 4:4-9

   4Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!

   5Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca.

   6No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.

   7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

   8Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.

   9Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes.

 

Regocíjate – piensa y practica… ¡Así es como guardaras tu corazón y mente en Cristo Jesus!